La nutrición
La nutrición es una importante herramienta a través de la cual podemos la salud del ser humano.
Hoy día sabemos que muchas de las enfermedades más prevalentes en nuestro medio se deben o están
relacionadas con la dieta (hipertensión arterial, osteoporosis, obesidad, cáncer digestivo y de
mama, enfermedades cardiovasculares, etc.). Existe, por tanto, la posibilidad de mejorar la salud
de los humanos mediante la nutrición. En este sentido, se han puesto de relieve los beneficios de
algunos ingredientes naturales específicos, capaces de desempeñar un papel importante en la prevención
e incluso en el tratamiento de ciertas patologías.
Alimentos funcionales
No existe una definición universalmente aceptada para el alimento funcional. La definición del Internacional
Life Science Institute en 1999, establece que un alimento puede ser considerado funcional si se ha demostrado,
de forma satisfactoria, que posee un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas en el organismo,
más allá de los efectos nutricionales habituales, siendo este relevante para la mejora de la salud, el bienestar
y/o la reducción del riesgo de enfermar. Es importante tener en cuenta que debe seguir siendo un alimento además
de ejercer su efecto beneficioso, con las cantidades que normalmente son consumidas en la dieta.
En general, los diversos términos que se manejan, además del de alimentos funcionales, son "alimentos de
diseño", "nutracéuticos", "alicamentos" o "farmaalimentos". Sin embargo, no hay que olvidar que estamos
hablando de alimentos, no de fármacos. Hay que tener en cuenta que la ingesta de nutrientes y de otros
compuestos fisiológicamente activos se produce a través de una dieta variada, y que estos elementos de
la dieta actúan sinérgicamente, por lo que son necesarios más estudios científicos que valoren el
riesgo-beneficio de los alimentos funcionales.
Algunos autores defienden que el carácter funcional debería reservarse sólo para aquellos productos que han
sufrido una elaboración o procesado tecnológico y no debería aplicarse a alimentos naturales que ya contienen
compuestos saludables de forma normal. Sin embargo, en el documento elaborado y consensuado por los expertos
de la acción concertada (ILSI Europe) sobre alimentos funcionales, se considera funcional cualquier alimento
natural, o bien aquellos alimentos a los que se ha añadido o eliminado un componente por medios tecnológicos
o biotecnológicos. También puede ser funcional cualquier alimento en el que se haya modificado la naturaleza
de uno o más componentes o bien la biodisponibilidad de los mismos, o una combinación de ambas posibilidades.
En cualquier caso, es condición indispensable que el alimento tenga probada su acción beneficiosa sobre
determinadas funciones orgánicas.
Todavía no se han determinado los niveles óptimos y las cantidades de ingesta recomendadas para los alimentos
funcionales, no existiendo reglamentaciones específicas para este tipo de alimentos en la unión europea. Para
eliminar la controversia que gira en torno a los alimentos funcionales, es necesario realizar más trabajos
de investigación, tanto en animales de experimentación como en humanos. También es necesario realizar una
correcta educación nutricional para conseguir un buen estado nutricional basado en una "dieta funcional".
Los procedimientos para obtener alimentos funcionales son diversos, incluida la simple adición de un componente,
la modificación del proceso de obtención, la aplicación de técnicas de mejora genética tradicional, etc, lo
que está permitiendo a las industrias alimentarias el desarrollo de nuevos productos con un valor potencial
añadido en el mercado.
Prebióticos
Ingredientes no digeribles de los alimentos que afectan beneficiosamente al huésped por una estimulación
selectiva del crecimiento y/o actividad de una o un limitado grupo de bacterias en el colon. Entre los
prebióticos hay diferentes tipos de fibra: soluble, lignina y oligosacáridos no digeribles, por ejemplo
los fructooligosacáridos (FOS), que se añaden a productos como leche, yogures, flanes y margarinas. Estos
compuestos son sustrato de las bacterias que colonizan el intestino grueso, originando ácido láctico y
ácidos grasos de cadena corta, que estimulan el crecimiento de las bifidobacterias y equilibran la flora
intestinal.
Probióticos
Podemos definir los alimentos probióticos como alimentos que contienen microorganismos vivos que, al ser
ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la salud más allá de los efectos
nutricionales tradicionales. En esta denominación se incluyen, además de los microorganismos del yogur
(Lactobacillus bulgaricus y acidophillus), los de otras leches fermentadas de nueva generación
(Bifidobacterium y Lactobacillus casei imunitas, etc.).
El campo de los probióticos es un amplio sector que comprende toda una serie de alimentos fermentados muy
extendidos en otras culturas, obtenidos no sólo a partir de leche sino de otros productos, incluyendo
también los preparados farmacéuticos. La mayoría de los probióticos se hallan dentro del grupo de los
organismos conocidos como bacterias productoras del ácido láctico (BAL), y se consumen normalmente en
forma de yogur o leches fermentadas, aunque también encontramos en el mercado preparados o cápsulas de
organismos liofilizados.
Es importante recordar que los probióticos se comportan como ingredientes alimentarios y no como productos
farmacéuticos, es decir, tienen carácter más preventivo que curativo. Los probióticos han entrado en el
capítulo de los alimentos funcionales por cumplir acciones diana sobre órganos y sistemas.