Situaciones especiales
(01-02-2009)

La dieta es uno de los dos pilares para la consecución y el mantenimiento de un buen estado de salud. El segundo es la actividad física.

Las dietas inapropiadas, ya sea en cantidad o calidad, por exceso o por defecto, pueden provocar o agravar patologías que, en no pocos casos, resultan mortales. En los países desarrollados, la alimentación excesiva y desequilibrada se relaciona con el incremento de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer, caries, osteoporosis, etc… También son frecuentes en las sociedades de la abundancia graves anomalías del comportamiento alimentario como la anorexia nerviosa y la bulimia.

Por otra parte, una alimentación correctamente dirigida puede disminuir el riesgo, prevenir e incluso aliviar determinadas enfermedades.

La Organización Mundial de la Salud ha publicado unas recomendaciones para una dieta saludable. Consisten en:

• Lograr un equilibrio energético y un peso normal.
• Limitar la ingesta energética procedente de las grasas, sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas y tratar de eliminar los ácidos grasos trans.
• Aumentar el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
• Limitar la ingesta de azúcares libres.
• Limitar la ingesta de sal de toda procedencia y, en cualquier caso, consumirla yodada.

Más información:

Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. 2004. OMS
http://www.who.int/dietphysicalactivity/strategy/eb11344/strategy_spanish_web.pdf

Problemas nutricionales de las sociedades desarrolladas. Ministerio de Sanidad y Consumo.
http://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/infancia/alimentacion/tema2.htm

Report of the Joint WHO/FAO Expert Consultation on Diet, Nutrition and the Prevention of Chronic Diseases, 2003
http://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/trs916/en